El problema es, que en muchas ocasiones, los síntomas son muy difíciles de detectar y pueden confundirse con cansancio o aburrimiento.

Algunas de las conductas que permiten identificar el problema son: 

Falta de interacción con otros perros e inactividad. Por lo general las mascotas deprimidas dejan de socializar con otros animales y se apartan sin hacer caso a las reiteradas provocaciones para jugar.

Cambios en el apetito: El animal deprimido suele exteriorizar el problema cambiando sus hábitos alimentarios. Se suele manifestar si por ejemplo, dejan de comer o  comen excesivamente.

Comportamientos extraños: En estos casos losanimales también pueden presentar conductas fuera de lo normal como gemir y llorar frecuentemente, estar nerviosos e ir de un lado a otro, apegarse excesivamente al amo o esconderse durante largas horas.

Pero, ¿qué podemos hacer ante esto? lo primero que debemos y tenemos que hacer, si precibimos alguno de estos síntomas, es llevar a nuestra mascota al veterinario.

También podemos llevar a cabo una serie de pautas que nos pueden ayudar a que nuestra mascota no esté deprimida.

Lo primero que podemos hacer es mantener ocupada a nuestra mascota, jugar con ella y prestarle atención. 

En el caso de perros o gatos, por ejemplo, es muy recomendable que socialice con sus pares: cuando la depresión se presenta por la pérdida de un compañero canino, lo ideal es llevarlo constantemente al parque para que socialice con otros. 

También se puede considerar la posibilidad de incorporar una nueva mascota en el hogar, lo que debe hacerse con cuidado, dado que si el perro se siente desplazado esto puede ser contraproducente.