A partir de un estudio con personas alérgicas a los cacahuetes, se podría demostrar que este tipo de alergias a los frutos secos, e incluso a los mariscos, se deben a una reacción estomacal. Esto supone un gran avance, que podría derivar en terapias efectivas para tratar este tipo de síntomas.

El proceso se basa en la recombinación de cambio de clase de una serie de anticuerpos producidos por células intestinales, que pueden cambiar la producción de anticuerpos inofensivos contra el cacahuete. Las alergias dependen de la combinación de los antígenos derivados de todos estos agentes externos, como pueden ser los cacahuetes, con anticuerpos de inmunoglobulina.

En un principio, esta unión puede resultar inofensiva. Sin embargo, en distintos casos, puede derivar en todo tipo de alergias que irían, desde una leve inflamación o irritación, a situaciones más graves como la asfixia o la anafilaxis.

Así, al distinguir los tipos de anticuerpos de inmunoglobulina en el tejido intestinal, producidos por alimentos que pueden causar alergia, es posible desarrollar una estrategia para la prevención de las alergias. Un planteamiento que podrá estudiarse mucho más a fondo en futuras investigaciones.

En este caso, el análisis se ha centrado en secuencias genéticas de anticuerpos. De esta manera, se ha comprobado que distintas personas cuentan con una respuesta inmunológica similar en el ADN contra ciertos agentes externos, como los cacahuetes, las nueces y otros frutos secos.