Seguir una dieta menos sana aumenta en gran medida las posibilidades de sufrir todo tipo de enfermedades metabólicas, así como el riesgo de desarrollar distintas patologías, como la diabetes. Sin embargo, un nuevo estudio adelanta que el riesgo de diabetes es mucho mayor en quienes llevan una dieta pobre, aunque lleven un estilo de vida más saludable en otros ámbitos, que en quienes padecen obesidad y llevan una alimentación rica y variada.

Como destaca un equipo de investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas (Ciberdem) en un nuevo análisis desarrollado en colaboración con el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps) y el Consorcio de Atención Primaria de Salud del Eixample de Barcelona (Capsbe), la diabetes de tipo 2 (DM2) estaría relacionada de forma directa con el tipo de alimentación que lleva cada persona.

Así, aunque esta patología se encuentre influenciada también por otros factores diferentes, el tipo de dieta que sigamos condicionaría la aparición de DM2. Esto supone, como destacan los autores del estudio, que la presencia de obesidad no aumenta el riesgo de diabetes tipo 2. Gracias a este descubrimiento, además, se abren las puertas a nuevos estudios en el tratamiento de pacientes prediabéticos, con un enfoque centrado de forma directa en una alimentación sana y no dietas que favorezcan la pérdida de peso.