Existen evidencias que sugieren que los ácidos grasos omega-3 del aceite de pescado pueden ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares (ECV) y reducir la mortalidad, pero aún faltan pruebas concluyentes.

En este sentido, un grupo de científicos del Biobanco del Reino Unido ha demostrado, tras un análisis en el que participaron 425.000 hombres y mujeres de entre 40 y 69 años sin ECV o cáncer, que este suplemento está asociado con un riesgo 13% menor de mortalidad por todas las causas, un riesgo 16% menor de mortalidad por enfermedad cardiovascular y un riesgo 7% menor de eventos de ECV.

La asociación entre el uso de aceite de pescado y los eventos de ECV parece ser más fuerte entre aquellas personas con presión arterial alta. Unas asociaciones favorables que se mantenían después de tener en cuenta los factores de riesgo tradicionales, como la edad, el sexo, los hábitos de estilo de vida, la dieta, los medicamentos y otros suplementos.

Además, estos resultados también se han mantenido sin cambios después de análisis adicionales, lo que sugiere que los hallazgos resisten el escrutinio.

Sin embargo, los autores de la investigación señalan que son necesarios más estudios para abordar qué dosis de suplementos de aceite de pescado son necesarias para lograr un efecto clínicamente significativo.