La diabetes es una enfermedad crónica en la que los niveles de glucosa en sangre son muy altos debido a que el páncreas no produce suficiente insulina. Con el tiempo, las personas con esta enfermedad pueden presentar serios problemas en el sistema nervioso, los riñones y los ojos.

Según la Fundación para la Diabetes, en España 29.000 niños padecen algún tipo de diabetes y, se estima que en cada centro escolar puede haber hasta 4 menores con esta enfermedad, un dato que se elevaría si se realizaran las pruebas necesarias a todos los escolares.

La diabetes tipo 1 es una de las enfermedades crónicas infantiles más comunes. Es causada por la insuficiencia de insulina en el cuerpo y un análisis de sangre puede detectarlo. Sin embargo, la diabetes tipo 2, en la que la insulina creada es poco activa, ha aumentado en la población más joven debido al sedentarismo y la falta de ejercicio.

Esto no quiere decir que un niño diabético no pueda llevar una vida normal. Un control metabólico rutinario y un tratamiento de insulina adecuado, combinado con una dieta sana y alguna actividad extraescolar deportiva, ayudará a que el niño no tenga inconvenientes en su vida diaria.

Desde la OMS se aconseja que los padres se estén alerta y acudan al pediatra si sus hijos presentan algunos los principales síntomas: el cansancio y aletargamiento, la pérdida de peso, el hambre extrema, la visión borrosa, el aumento de la sed, la necesidad de orinar a menudo, los cambios de ánimo y, en el caso de las niñas, la candidiasis genital.