Un estudio publicado en la revista Science afirma que una dieta rica en grasas propicia una alteración en el revestimiento interno del intestino y en sus comunidades microbianas. Esto facilita la producción de un metabolito que puede favorecer la aparición de enfermedades del corazón.

La profesora adjunta de Patología, Microbiología e Inmunología en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, Mariana Byndloss, afirma que los intestinos y la microbiota presentan un papel fundamental en la aparición de enfermedades cardiovasculares, según los estudios en modelos animales.

Existen estudios anteriores donde el doctor Andreas Bäumler, de la Universidad de California en Davis y la doctora Byndloss descubrieron que las células epiteliales del recubrimiento intestinal, así como los microbios que habitan en él, favorecen su salud.

De este modo, se dieron cuenta de que una dieta rica en grasas inflama y daña las células epiteliales intestinales en modelos animales. Además, favorece el crecimiento de microbios y la producción bacteriana de un metabolito denominado TMA (trimetilamina).

Así, el hígado se encarga de transformar la TMA en TMAO (trimetilamina-N-óxido), que se asocia con la producción de la arterosclerosis y con un aumento del riesgo de la mortalidad por todas las causas en los pacientes.

Por otro lado, los investigadores han descubierto que un fármaco destinado a tratar la enfermedad inflamatoria intestinal restablecía la función de células epiteliales intestinales y favorecía el aumento de TMAO en los modelos animales.

De esta manera, el fármaco, denominado ácido 5-aminosalicílico, activa la bioenergética mitocondrial en el epitelio intestinal. Esto implica que cabe la posibilidad de prever los daños producidos por las dietas ricas en grasas.

Por todo ello, Byndloss y su equipo pretende ampliar el estudio a modelos animales de enfermedades cardiovasculares. Además, están estudiando la relación huésped-microbio en otras enfermedades, como el cáncer colorrectal.