Alrededor de uno de cada nueve supervivientes de un ataque cardíaco experimenta episodios de dolor en el pecho y ansiedad.

Sin embargo, la música, combinada con los fármacos prescritos, podría ser un tratamiento de lo más sencillo y accesible para reducir los síntomas. Además, ayudaría a prevenir posibles futuras afecciones cardíacas.

Para llegar a esta conclusión, los científicos han estudiado durante siete años a 350 personas diagnosticadas de ataque cardíaco y angina postinfarto. Mientras que la mitad de ellos seguían su tratamiento y escuchaban música durante 30 minutos cada día, la otra mitad realizaba el tratamiento estándar.

Después de estos siete años, los pacientes que habían escuchado música presentaban una puntuación de ansiedad un tercio más baja que aquellos que solo seguían el tratamiento estándar. Además, presentaban síntomas de angina más bajos en aproximadamente una cuarta parte.

Por otro lado, también habían reducido un 18% de la tasa de insuficiencia cardíaca, un 23% de la tasa de ataques cardíacos subsecuentes, un 20% de la tasa de necesidad de cirugía de injerto de bypass de la arteria coronaria, y un 16% de la tasa de muerte cardíaca.

Por otro lado, los investigadores aseguran que la música también puede ayudar a contrarrestar la actividad del sistema nervioso simpático, la parte del sistema nervioso que impulsa la respuesta cuando una persona se enfrenta a una situación estresante.