Para realizar el estudio que se presentará en la 72ª Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología en Toronto (Canadá), un grupo de investigadores ha analizado las características de 189 personas con una edad promedio de 24 años, y un seguimiento de 30 años, como parte de un estudio más amplio.

Estas personas han sido evaluadas ocho veces y, en cada ocasión, su salud cardiovascular se ha examinado en función de cinco factores diferentes: tabaquismo, IMC, presión arterial, colesterol total y nivel de glucosa en sangre en ayunas. En la última visita, se valoraban también las habilidades de pensamiento y memoria de todos ellos, junto con la capacidad de su cerebro para regular el flujo sanguíneo.

De modo que, los investigadores han acabado por descubrir que las personas con mejor salud cardiovascular al comienzo del estudio tenían más probabilidades de tener puntuaciones más altas en las pruebas de habilidades de pensamiento y memoria 30 años después, en comparación con aquellas con peor salud cardiovascular, lo que significa que durante los cambios en la presión arterial, el cerebro puede mantener un flujo sanguíneo adecuado.

En este sentido, los autores señalan que el estudio no prueba que una mejor salud cardiovascular produzca mejores habilidades de pensamiento y memoria o una mejor capacidad del cerebro para regular el flujo sanguíneo, pero sí estaría relacionado.