Para ello, es fundamental lavarse las manos adecuadamente con agua y jabón y recurrir al gel hidroalcohólico cuando no tengamos este recurso disponible.

Al margen de los requisitos que debe cumplir un gel hidroalcohólico para desinfectar las manos adecuadamente, hay una serie de factores que hemos de tener en cuenta más allá de la eficacia como producto biocida.

Además de la eficacia

Por una parte, la viscosidad del gel hidroalcohólico depende de los agentes espesantes que lleve incorporado. Estos espesantes se agregan para hacer que el gel permanezca durante más tiempo en las manos y sea más fácil de distribuir por toda su superficie. No determina su capacidad como desinfectante, pero puede resultar desagradable si el resultado final es un gel demasiado pegajoso.

Por otro lado, algunos geles hidroalcohólicos incorporan perfumes para tratar de que su olor no sea tan fuerte. No obstante, cabe señalar el hecho de que el aroma del alcohol es difícil de enmascarar y que muchas fragancias provocan reacciones adversas en la piel y el tracto respiratorio. Por este motivo, los especialistas recomiendan escoger geles hidroalcohólicos con una adecuada proporción de alcohol para asegurarse la desinfección (a partir del 70%), agua y poco más.

Eso sí, dado que el alcohol es un agente irritante, también aconsejan reforzar la pauta de hidratación de las manos para mantener la piel elástica y prevenir dermatitis, eccemas o sequedad. Eso puede hacerse bien aplicando crema hidratante de manos, bien escogiendo geles hidroalcohólicos que contengan glicerina.

Otros factores que debemos tener en cuenta

El problema de instaurar una buena higiene de manos no solo reside en hacerlo correctamente para asegurarnos de que los agentes limpiadores llegan a cada rincón de las mismas. Además, hay que señalar que a lo largo del día llevamos a cabo un sinfín de gestos automáticos e inconscientes que pueden aumentar el riesgo de contagio si no nos acordamos de repetir el gesto de desinfectarnos las manos de manera frecuente.

Situaciones cotidianas en las que debemos acordarnos de usar gel hidroalcohólico

•Cuando que vayamos a tocar a otra persona susceptible de ser contaminada, especialmente si se trata de una persona mayor o alguien con patologías crónicas o alguna enfermedad en curso.

•Siempre que vayamos a curar una herida debemos desinfectar las manos antes y después de realizar la cura.

•Al entrar en nuestra casa o en la de nuestros allegados después de venir de la calle.

•De manera recurrente en entornos laborales en los que vayamos a coincidir con otras personas, incluso aunque guardemos la distancia de seguridad (oficina, reuniones, charlas…).

•Siempre antes y después de ir al baño.

•Antes de cocinar, almacenar y manipular alimentos.

•Antes y después de sentarse a la mesa a comer o compartir mesa y mantel con otras personas.

•Siempre que toquemos superficies que puedan estar contaminadas, tales como pomos de las puertas, mobiliario urbano, barandillas, barras del autobús o metro, botones del ascensor, asas de cestas y carritos de la compra, parquímetros, máquinas de vending, datáfonos…

•Después de estar en contacto con animales y mascotas.

•En reuniones con familiares y amigos con los que no convivimos habitualmente, incluso aunque guardemos la distancia de seguridad.

•Después de estornudar, toser o sonarnos la nariz.

•A menudo, sobre todo cuando tocamos el teléfono móvil, el teclado y el ratón del ordenador, el material de oficina, mobiliario…

•A la entrada y a la salida de tiendas, centros comerciales, supermercados…

Conoce más sobre la técnica para desinfectar las manos de una manera correcta con un gel desinfectante, aquí.