Los niños y los adolescentes han presentado un aumento en su ingesta de alimentos ultraprocesados. Así lo afirma un nuevo estudio de la Escuela Friedman de Ciencia y Política de la Nutrición de la Universidad de Tufts (Estados Unidos).

En este sentido, los investigadores analizaron la dieta de un total de 33.795 niños y adolescentes repartidos por todo el país y descubrieron que sus calorías han aumentado del 61 al 67% desde el 1999 hasta el 2018.

Los científicos recuerdan que los alimentos ultraprocesados presentan cantidades elevadas de azúcares añadidos, sodio y carbohidratos, y son bajos en fibra, proteínas, vitaminas y minerales. Algunos ejemplos son los aperitivos, las patatas fritas, los postres dulces envasados o los embutidos.

El consumo excesivo de este tipo de alimentos está relacionado con la diabetes, la obesidad u otras enfermedades más graves, como el cáncer. Los alimentos ultraprocesados con un mayor número de calorías se corresponden con aquellos listos para comer o calentar.

Por su parte, la población negra no hispana abarcó el 10,3% de su consumo, los mexicoamericanos, un 7,6% y los blancos no hispanos, un 5,2%. Además, no se identificaron diferencias severas originadas a causa de la educación o los ingresos familiares.

A lo largo del estudio, las calorías propias de alimentos no procesados o mínimamente procesados se redujeron del 28,8 al 23,5%. El porcentaje restante se correspondía con alimentos moderadamente procesados.

Sin embargo, el dato positivo es que la ingesta de calorías procedente de las bebidas azucaradas disminuyó del 10,8 al 5,3%, lo que supone un descenso del 51%. Esto evidencia los efectos positivos de las campañas contra el consumo de bebidas azucaradas.

Por todo ello, se ha de tener en cuenta que el ultraprocesamiento de los alimentos puede poner en peligro la salud, con independencia de que los alimentos ultraprocesados se correspondan con dietas alimentarias de mal perfil nutricional.