El calor puede convertirse en un factor de riesgo para la salud. Además, recientes investigaciones destacan que los días muy calurosos pueden afectar de forma negativa a nuestra salud mental.

A esto se le suma el aumento de las temperaturas, cada vez mayor, consecuencia del cambio climático. Lo que supone que cada vez más personas sufran este tipo de malestar, e incluso acaben por desarrollar alguna enfermedad relacionada.

Por otro lado, los autores de estos estudios confirman también que temperaturas más frías tienen justo el efecto contrario para nuestra salud psicológica. De hecho, estos beneficios se empezarían a notar al estar bajo temperaturas de entre 15 y 21 grados.

Además, mientras que los efectos de estar bajo temperaturas más frías aparecen de manera casi inmediata, aquellos derivados del calor podrían tardar hasta 10 diez días en empezar a notarse. Por ello, y sobre todo en días de calor extremo, se recomienda hacer caso a las recomendaciones de los especialistas que pasan, principalmente, por mantenernos siempre bien hidratados.