Todos los organismos que necesitan oxígeno para vivir producen dióxido de carbono como resultado de los procesos metabólicos, es decir, de las reacciones que ocurren en una célula y en organismo de los seres vivos para cambiar químicamente la naturaleza de las sustancias.

Por lo tanto, estas reacciones son un factor que está relacionado con la producción total de dióxido de carbono de cualquier especie, junto con el tamaño corporal promedio y el número de individuos de la especie.

En comparación con una persona con peso normal, las personas con obesidad producen 81 kilogramos adicionales de emisiones de dióxido de carbono como consecuencia de tener un metabolismo más alto, y 593 kilogramos adicionales por un mayor consumo de alimentos y bebidas. De tal modo que la obesidad se ha asociado con un 20% más de emisiones de gases de efecto invernadero.

Para llegar a estos datos, la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda ha realizado un estudio en el que ha usado las definiciones estándares de obesidad (índice de masa corporal mayor o igual a 30 kilogramos por metro cuadrado) y de peso normal (índice de masa corporal menor de 25) para realizar los cálculos de la emisión adicional de los gases de efecto invernadero, como es el dióxido de carbono, en relación con aumento del metabolismo oxidativo y del incremento de la producción y consumo de alimentos; a la vez que analizó el aumento del combustible utilizado para transportar el peso corporal de las personas con obesidad.