Los síntomas de una reacción alérgica aparecen a los minutos u horas siguientes a la ingestión del alimento, y su gravedad varía en función de la cantidad ingerida y de factores externos, como el asma, el consumo de analgésicos o el alcohol.

Como siete de cada diez reacciones alérgicas graves ocurren fuera de casa, el Comité de Alergia de Alimentos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) ha insistido en la importancia de extremar la preocupación en las comidas y cenas que hagamos fuera.

También han recordado que son muchas las personas que prueban nuevos alimentos en estas fechas y que suelen ser potencialmente generadores de alergias, como el marisco, el pescado, o la leche y frutos secos de los dulces navideños.

Del mismo modo, la SEAIC aconseja prestar atención al etiquetado de los alimentos precocinados, elaborar recetas sustitutivas, y cumplir al tratamiento aerológico.

Además, llevar siempre un autoinyector de adrenalina y acudir a un alergólogo, el único especialista con formación reglada para atender las enfermedades alérgicas, pueden salvar nuestra vida en el caso de sufrir una fuerte reacción alérgica.

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