Un alto consumo de azúcar aumenta el riesgo de diabetes, enfermedades cardíacas y hepáticas. Además su consumo crónico puede llegar a afectar incluso el aprendizaje, la memoria y los comportamientos.

Hasta ahora, la mayoría de los estudios se habían realizado en ratones macho, pero dado a que se producen cambios hormonales y metabólicos importantes durante el embarazo y la lactancia, el estudio actual tuvo como objetivo investigar cómo la alta ingesta de azúcar puede afectar a las hembras sanas después del parto.

Para ello, los investigadores realizaron una investigación en la que proporcionaron dietas con distintos niveles de azúcar a varios grupos de roedores. En este sentido, aquellas que se quedaban embarazadas cuando tenían una dieta rica en azúcar, presentaban alterados los niveles de hormonas de esteroides sexuales y de dopamina en sus cerebros. Esto puede dar lugar a cambios de comportamiento y afectar al cuidado de la descendencia y a la motivación, aparte de aumentar el riesgo de diabetes y de sufrir enfermedades hepáticas.

Por otro lado, aquellas que seguían un consumo de azúcar equivalente a una dieta occidental típica, aumentaban los niveles de progesterona, los signos de prediabetes, de la enfermedad de hígado graso, y había cambios en el sistema de dopamina, un importante neurotransmisor clave en la motivación, la recompensa y el estado de ánimo.

De modo que, los resultados del estudio sugieren que el consumo de azúcar durante el embarazo puede tener serios riesgos para nuestro organismo a largo plazo, tanto en la salud mental de las madres como en la de los hijos e hijas, más allá de los riesgos establecidos para la diabetes y las enfermedades cardíacas.