Las caídas y la falta de equilibrio estarían relacionados con los sonidos o, sobre todo en personas mayores, con la pérdida auditiva. Esta es la conclusión a la que se ha llegado después de un análisis de todo tipo de estudios que comparaban equilibrio y sonido.

Para que la investigación fuera mucho más profunda, también se estudiaron los resultados de otros estudios que, en principio, no estarían relacionados de forma directa con las caídas y que abarcan campos de todo tipo como la ingeniería de sonido, la informática, la física y la psicología.

Además, también se ha comprobado la manera en que distintos sonidos pueden favorecer o perjudicar permanecer de pie, o llevar a cabo distintos ejercicios aeróbicos o con los ojos cerrados. Por una parte, se ha demostrado que la falta absoluta de ruido que puede conseguirse mediante auriculares insonorizados, hace que tengamos más dificultades para mantenernos de pie sin caernos o tropezarnos.

Mientras que, por otra parte, el ruido de fondo o sonidos ambientales como escuchar el fluir del agua, pueden ayudarnos a recuperar y no perder el equilibrio. Sin embargo, el tipo de sonido que escuchemos puede ayudarnos, tanto como perjudicarnos.

En este caso, por ejemplo, escuchar una serie de pitidos que saltan de un auricular al otro hace que sea mucho más difícil pararse en una posición vertical. No obstante, un ruido continuo facilitará esta tarea en gran medida.

Aunque todavía sería necesario llevar a cabo nuevos estudios, los autores de la investigación creen que este ‘ancla auditiva’ podría ayudar en gran manera a facilitar la vida sobre todo de personas que, por distintas patologías relacionadas con la edad, tengan graves problemas para mantenerse en pie o para evitar caídas.