El EHNA se produce cuando el hígado tiene mucha grasa, unas veces debido a una nutrición poco saludable, y otras, por la ingesta excesiva de grasas saturadas. Si no se trata adecuadamente, esta condición puede conducir a una enfermedad hepática que ponga en peligro la vida. Pero también puede causar cirrosis o cáncer de hígado.

Son muchos los factores que influyen en esta patología que es de siete a diez veces más común en personas con sobrepeso que en la población general.

La obesidad causa inflamación en el cuerpo como consecuencia de los macrófagos, un tipo de glóbulos blancos que normalmente combaten las infecciones. Y esta inflamación agrava el daño hepático en las personas con enfermedades relacionadas con la sangre.

No obstante, las bacterias intestinales también pueden tener efectos en la progresión de la enfermedad del hígado graso, puesto que producen muchos compuestos diferentes, uno de los cuales es el indol.

Por ello, los científicos han decidido examinar la concentración de indol en personas, modelos de animales y células de laboratorio, para ayudar a determinar su efecto en la inflamación del hígado y sus posibles beneficios para las personas con EHGNA.

El equipo descubrió en 137 personas con un índice de masa corporal más alto una tendencia a niveles más bajos de indol en la sangre. Esto significaba que, al mismo tiempo que los niveles de indol en aquellos que eran obesos eran significativamente más bajos que en los que se consideraban delgados; quienes tenían niveles más bajos, también tenían una mayor cantidad de depósitos de grasa en el hígado.

Para determinar con mayor precisión el impacto del indol, el grupo ha usado modelos de animales alimentados con una dieta baja en grasas y otro con una dieta alta en grasas para simular los efectos de la EHGNA. En el tratamiento con indol que simula un hígado graso no alcohólico, disminuía significativamente la acumulación de grasa y la inflamación en el hígado.