La primavera siempre va de la mano con la llegada de la época de alergias. Una condición que solo en España afecta al menos a 8 millones de personas. Y de esta cifra, 7 millones serían alérgicos al polen de gramíneas.

Sin embargo, este año la llegada de la primavera está marcada por la situación extraordinaria a la que nos enfrentamos. Y que, como señalan los especialistas, puede modificar en gran manera la aparición de alergias. De esta forma, al pasar menos tiempo en la calle debido al confinamiento actual, estaremos menos en contacto con el polen que pueda haber en el ambiente.

Además, al priorizarse el uso de mascarillas para ir a comprar o para salir a dar un paseo, evitaremos la exposición a estos alérgenos. Aunque, en este caso, las alergias al polen pueden intensificarse por otros medios.

Puesto que, como destacan los investigadores, la contaminación se sitúa como uno de los principales factores a la hora de agravar el periodo de alergias. Así, en este caso, aunque hayan descendido las emisiones provocadas por la circulación en carretera, habría aumentado la contaminación de calefactores y otros dispositivos diésel.

De hecho, este tipo de contaminación alteraría la estructura del polen al activar sus mecanismos de defensa, provocando un aumento de las sustancias alergénicas. Este comportamiento, además, es uno de los principales motivos que explican una mayor presencia de personas alérgicas en las grandes ciudades pese a contar con niveles más bajos de polen.

Por tanto, si bien en esta ocasión la temporada de alergias puede intensificarse en determinadas zonas, sobre todo si hay una gran presencia de vehículos contaminantes, como puede ser un área cercana a la autopista, se espera que las alergias sean menos graves que otros años.