Una revisión de estudios promovida por el Instituto Danone afirma que los niños que no desayunan tienen un 43% más riesgo de padecer obesidad que los que sí lo hacen. A pesar de que no es posible determinar una causa directa, esto podría deberse a que el desayuno favorece a una menor ingesta calórica durante el resto del día.

Por otro lado, los expertos afirman que el consumo de energía en el desayuno podría ser otro factor que evita ganar peso porque las calorías se metabolizan con mayor eficacia durante las horas más tempranas del día.

Otra posible relación entre el peso y el desayuno surge con el hecho de que los niños que no desayunan suelen tener hábitos alimentarios menos saludables a nivel general y llevar un estilo de vida más sedentario.

Según otra investigación, ALADINO, solo el 2,8% de los niños desayuna adecuadamente, incorporando los tres grupos de alimentos esenciales: lácteos, cereales y frutas. En este sentido, casi la mitad de los menores desayuna un lácteo, leche o yogurt, combinado con un alimento del grupo de cereales, como las galletas, el pan o los cereales del desayuno.

Otro de los beneficios del desayuno es el aporte calórico que proporciona, de manera que se aconseja que cubra el 20% de las necesidades energéticas diarias. Sin embargo, se deben evitar alimentos altos en calorías y bajos en nutrientes que solo aporten calorías, grasa, sodio o azúcar.