Antonio Villarino, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) nos da las claves.

Las galletas o snacks no son la mejor alternativa. Muchos padres les dan a sus hijos unas galletas, zumo o patatas. Estos alimentos no son nada recomendables para los niños ya que no les aportan los nutrientes y vitaminas que necesitan.

Los bocadillos son una parte importante de la merienda, pero es mejor que no contengan embutido graso como mortadela, choped o chorizo. Los expertos explican que es preferible que los bocadillos sean de de pavo en cualquiera de sus sabores, jamón de york, o bien de jamón serrano.

Los expertos descartan la bollería industrial para las meriendas. Los bollos son los mejores aliados de la obesidad infantil. Siempre es aconsejable que el bocadillo esté acompañado de una fruta, zumo o yogur.

Es recomendable que la merienda no sea demasiado grande cuanto a cantidad. Lo ideal es que los niños repongan fuerzas pero que tengan luego ganas de cenar.

Los peques no deben acostumbrarse al azúcar. "Es aconsejable que no se habitúen a consumir mucha azúcar. Hay que estudiar bien qué comen porque también se encuentra el problema de los azúcares ocultos, por ejemplo en los zumos industriales, aunque nieguen tenerlos", explica el experto.