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¿Cúales son los 10 errores más comunes en la alimentación familiar?

Conseguir que los más pequeños de la casa coman de forma saludable supone un verdadero reto o , incluso, quebradero de cabeza para muchos padres.

Familia comiendo
Familia comiendo | Agencias

Más allá de las prisas del día a día, los productos precocinados y los envases monodosis la alimentación familiar parece haberse convertido en una asignatura pendiente para muchos hogares.

Pero antes de educar a nuestro hijos en cómo deben comer o que alimentos deben tomar y los que no deben abusar, debemos ser conscientes nosotros mismos de que tipo de alimentación tenemos ya que los niños imitan, muchas veces, nuestros comportamientos.

Por eso desde 'El Estirón' os presentamos los principales errores que existen en la alimentación infantil y familiar, así como las alternativas más saludables.

1. Picotear entre horas. Esta práctica desequilibra la alimentación de los pequeños, por ello, los niños que aprenden a comer a las horas que le corresponden y no abusan de patatas, chuches o derivados tendrán una mejor salud, a la larga tendrán menos problemas de salud.

2. Comidas tardías y/o copiosas. Las personas tenemos una especie de 'reloj interno' que ajusta los horarios de ingesta de comida con el gasto energético. Por ello, no es recomendable alargar las comidas o cenas más de lo necesario  y no comer o cenar demasiado. También es recomendable  comer o cenar antes para realizar mejor la digestión.

3.  Saltarse el desayuno. No desayunar o hacerlo de forma desequilibrada con un exceso de azúcares y grasas perjudiciales es un lugar común en muchos hogares. Una práctica nada recomendable ya que se debe salir de casa con algo en el estómago.

4. La excesiva improvisación. La mayoría de las familias no planifica sus menús semanales. El resultado de la desorganización es una práctica alimentaria desequilibrada que conduce al exceso de peso. Por ello es recomendable organización con las comidas para tomar todos los alimentos necesarios para una buena y saludable alimentación.

5. Refrescos azucarados. Las necesidades calóricas de los niños no son ilimitadas y si las cubrimos, en mayor o menor parte, con calorías vacías, restamos opciones a otros alimentos que sí aportan compuestos bioactivos (minerales, vitaminas o antioxidantes). Por ello, cuando se trata de saciar la sed el agua no tiene rival.

6. Demasiada carne y poca verdura. La proteína animal no debe ocupar más de una cuarta parte del plato o bandeja, al igual que las legumbres y/o los cereales del menú. Cereales y legumbres se complementan muy bien y contribuyen también al aporte proteico. Bastan pues pequeñas porciones de carne blanca o de pescado. La carne roja debe ser de consumo semanal, pero no diario. En cambio, los protagonistas que no pueden faltar en el plato son las verduras, las hortalizas, y por supuesto, la fruta. Estos tres  tipos de alimentos son imprescindibles para llevar a cabo una dieta sana y equilibrada.

7. Comida rápida. El azúcar o los carbohidratos de absorción rápida se esconden también en la bollería, las galletas, el pan blanco, la pasta y el arroz muy hechos, salsas, helados y postres lácteos y muchos alimentos procesados (sopas preparadas, pizzas y  precocinados). Todos ellos son muy atractivos, ricos, baratos y de fácil acceso pero conducen a una elevación rápida de los niveles de azúcar en sangre y si no se 'queman' se almacenarán en forma de grasa. Todo esto, además, puede provocar otros problemas más gravez como la obesidad.

8. La sistematización del menú a la carta. Salvo excepciones, se recomienda que todos los miembros de la familia se sienten juntos en la mesa para disfrutar todos juntos de la comida o de la cena. Pero atender los  caprichos individuales por sistema, o preguntar lo que apetece comer a los pequeños, acaba por romper el balance nutricional.

9. Malinterpretar las recomendaciones. La recomendación de comer más granos y cereal completo no se refiere a aumentar el número de tostadas o de raciones, sino a incluir en las comidas la versión integral del grano de arroz, pasta o pan integral y atreverse con otros 'granos': quinoa, avena, mijo, cebada, espelta, trigo sarraceno o alforfón, que conjugan maravillosamente con las verduras o las ensaladas, popularizando merecidamente numerosas recetas en la red.

10. No debemos mezclar las grasas. Es imprudente meter todas las grasas en el mismo 'saco'. Mientras que la grasa hidrogenada de la bollería, algunas salsas y otros alimentos procesados perjudica seriamente la salud,  la grasa insaturada del pescado azul, los frutos secos y semillas, aguacates y aceite de oliva debe formar parte del consumo habitual por sus propiedades beneficiosas.

El Estirón | Madrid | 17/02/2015

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