Los expertos aclaran que no se justifica la exposición directa de los niños para absorber la vitamina D, sino que la exposición indirecta, que se recibe en los antebrazos, piernas y manos, es suficiente, y aconsejan que se reciba también de alimentos como los cereales, los huevos, el pescado o los lácteos.

Los motivos por lo que hay que tener más cuidado con la piel de los más pequeños es porque se trata de pieles más inmaduras que son más finas y más sensibles a la radiación solar, lo que hace que se quemen de manera más rápida y fácil que la piel de un adulto y el daño será mayor.

Algunos de los consejos para la exposición solar de niños es evitar la exposición intensiva en playas o piscinas antes de los dos años, siempre con protección, aplicada 30 minutos antes y renovándola cada 2 o 3 horas, y como siempre evitar las horas centrales del día.

Como normal general es recomendable usar una protección 30 o superior, aunque siempre depende de la latitud en la que estés expuesto a los rayos UVA, para evitar posibles problemas de melanoma o cáncer de piel en el futuro.