La falta de educación constituye el aspecto más influyente en la violencia de género, seguido de los estereotipos de género que forman parte de la educación patriarcal. Así lo creen casi cuatro de cada diez chicas (37,2%), un porcentaje que ha aumentado 12 puntos desde 2019.

Estos datos han sido recogidos por el ‘Barómetro Juventud y Género. Identidades y representaciones en una realidad social compleja’, realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad.

El documento ha sido publicado este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, para el que se realizaron un total de 1.200 entrevistas a jóvenes entre los 15 y los 19 años.

Otras de las causas reveladas por los encuestados son la desigualdad entre hombres y mujeres, y la impunidad de los infractores. Con respecto a las razones que justifican a los agresores, el estudio señala el consumo de alcohol y drogas, o las rupturas y conflictos de pareja.

Por otro lado, existen numerosas tensiones y contradicciones a las que se enfrentan los jóvenes en el ámbito afectivosexual, de manera que las violencias patriarcales se manifiestan en buena parte de sus relaciones sexuales.

Así lo afirma la investigación ‘Entre la confianza y la violencia. Ambivalencias en las sexualidades juveniles’, realizada dentro del programa de Ayudas a la Investigación del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fad.

En este último caso, se realizaron grupos de discusión con chicos y chicas entre 18 y 25 años, donde reivindicaron la necesidad de romper los mitos del amor romántico (entrega absoluta, olvido de una misma, lealtad, fidelidad, sumisión) y diseñar alternativas para relacionarse desde el respeto y el reconocimiento.

Los resultados de este estudio evidencian, por tanto, cierto grado de violencia a la que las mujeres son expuestas en sus relaciones sexuales y afectivas, manifestado, por ejemplo, a través de la pornografía, donde la mujer es cosificada y utilizada para el disfrute del hombre.

Por este motivo, Fad lanzó la campaña digital ‘Por no, porno. Educa a tus hijos antes de que el porno lo haga por ti’, para alertar a las familias sobre las graves consecuencias que puede tener un acceso temprano a la pornografía por parte de sus hijos e hijas.

Con ello, un consumo temprano puede afectar al desarrollo sexual adolescente y perjudicar su manera de entender la sexualidad y las relaciones sentimentales, algo que, al mismo tiempo, puede desencadenar comportamientos de riesgo, como la violencia de género.