A los tres meses de casarse Marina comenzó a sufrir malos tratos. Además, su marido le pirateó el teléfono y el ordenador. Él conocía sus correos y mensajes y sabía con quien quedaba, cuando y donde.

Su pareja, sin ella saberlo, contestaba a sus correos y whatsapps. Un perito informático revisó su móvil y descubrió que todo lo que hacía con el teléfono, su marido los sabía en directo. 

A Marta no le pirateaon el ordenador, pero su marido utilizada el teléfono para maltratarla. Con llamadas de teléfono amenzantes. Su hijo estuvo amenazado por su padre.  

Marina y Marta sufrieron malos tratos a través de la tecnología y la Justicia les reconoce como víctimas de violencia de género digital.