Después de pasar los meses de marzo y abril, y con ellos, las temporadas de frutas como el kiwi, la mandarina o la naranja, podremos empezar a disfrutar de otros alimentos frescos que nos acompañarán durante el resto de la primavera. De esta forma, los especialistas en nutrición aprovechan para recordar los beneficios de fresas, albaricoques, e incluso cerezas.

En el caso de frutas de piel anaranjada y sabor más dulce, como los albaricoques o los melocotones, se trata de alimentos ricos en betacaroteno; que ayuda a proteger nuestra vista y favorece el correcto funcionamiento del sistema inmunológico. Además, estas frutas también pueden ayudarnos a bajar nuestros niveles de colesterol y a mantener el tracto intestinal.

Por otra parte, las fresas y las cerezas contienen antioxidantes que protegen la salud de nuestro organismo y de nuestro sistema circulatorio; sobre todo en el caso de los vasos sanguíneos. En el caso de las fresas, también es destacable su aporte de vitamina C, superior al que podemos encontrar en cítricos como las naranjas.

Además, esta fruta que presenta niveles muy reducidos de azúcar, puede convertirse en una importante fuente de fibra. En cuanto a las cerezas, no obstante, su contenido en azúcares es algo más alto. No obstante, también suponen una importante fuente de fibra para nuestro organismo.