El coche eléctrico está dejando de ser únicamente un medio de transporte para convertirse en un actor clave del sistema energético. Gracias a la tecnología de carga bidireccional V2X, los vehículos pueden almacenar energía y devolverla cuando es necesario, ya sea para alimentar dispositivos, una vivienda o contribuir a estabilizar la red eléctrica en momentos de alta demanda.
Dentro de este ecosistema, Renault Group ha sido pionero en el desarrollo y despliegue de soluciones como V2G (vehicle-to-grid) y V2L (vehicle-to-load). La primera oferta comercial de recarga bidireccional destinada a particulares se lanzó en Francia en 2024, y en 2025 se puso en marcha en los Países Bajos la primera flota de coche compartido que opera con tecnología V2G. Estas iniciativas refuerzan la estrategia del grupo por integrar el vehículo eléctrico en un modelo energético más eficiente y sostenible.
La funcionalidad V2L permite utilizar la batería del coche como una fuente de energía móvil. Mediante un adaptador específico, el usuario puede conectar aparatos eléctricos de hasta 3,7 kW, como una cafetera, un portátil, una bicicleta eléctrica o incluso una barbacoa. Una opción especialmente útil tanto para actividades al aire libre como para situaciones de emergencia, como cortes de suministro eléctrico. Además, el conductor puede configurar fácilmente el nivel mínimo de batería que desea conservar a través del sistema multimedia del vehículo o de la aplicación móvil.
Desde el punto de vista del usuario, la tecnología V2X ofrece ventajas económicas y prácticas, como la posibilidad de cargar el vehículo en horas valle y utilizar esa energía en momentos de mayor coste, o incluso vender el excedente a la red. Para el sistema eléctrico, supone un apoyo clave para reducir picos de demanda y avanzar hacia un modelo energético distribuido, en el que los coches actúan como pequeñas unidades de almacenamiento.
Renault ya integra estas soluciones en modelos como el Scenic E-Tech eléctrico, el Twingo E-Tech, el Renault 5 eléctrico, el Alpine A390 o el Dacia Spring, demostrando que la carga bidireccional no es una tecnología del futuro, sino una realidad cada vez más presente en la movilidad diaria. Con ello, el grupo refuerza su apuesta por una electrificación más útil, flexible y conectada, situando al vehículo eléctrico en el centro de la transición energética.

