Antes, algunos optaban por esconder su dinero debajo del colchón. Pero eso, en un mundo digitalizado, empieza a ser incompatible.

Según la última encuesta realizada por el Banco de España, el 35,9 % manifestó utilizar el efectivo como medio de pago habitual, especialmente en los pueblos y zonas rurales. Por el contrario, más de la mitad restante se decantó por la tarjeta de débito.

La llegada de la pandemia y la consiguiente digitalización de los servicios ha aumentado estrepitosamente el auge de las compras online y contactless (sin contacto), pero todavía existe gente reticente a exponer sus datos bancarios en la red por miedo a ser estafado.

Así que vamos a intentar acabar con este temor y a mostrar las herramientas que tenemos a nuestra disposición actualmente. En primer lugar, es importante elegir en qué página web vamos a comprar.

Unos buenos indicadores de fiabilidad son fijarse en que la web comienza por “https://” o el sello de Confianza Online. Una vez hemos elegido el producto, llega el turno de pagar. ¿Qué forma de pago escojo? ¿Cuál es la más fiable?

Aquí van cinco métodos de pago seguros que están disponibles al comprar en la red y que evitarán sustos en tu cuenta bancaria:

A) Tarjeta de débito

La más utilizada y la más temida, a partes iguales. Para comprar con la tarjeta de crédito necesitas introducir en la web el número completo y el CVV (un código de seguridad de seguridad de tres dígitos) que aparece en la tarjeta.

Una vez hecho este paso, te aparecerá una pasarela de pago con una cuenta atrás. Si no consigues validar el pago a través de tu banco en el tiempo que indica, se invalidará la compra.

La confirmación se puede realizar a través de un código único que te llegará al móvil, o aceptando la solicitud en la aplicación virtual del banco. Si todo está correcto, se descontará el pago en la tarjeta y… compra realizada.

B) Tarjeta virtual

Si sigue sin convencerte una opción que implique mostrar tus datos personales, otra alternativa posible es solicitar en tu entidad bancaria una “tarjeta virtual” -normalmente es gratuita-.

Este tipo de herramientas funcionan como una especie de “prepago”. Se le añade un saldo de dinero limitada y se puede activar solo por un tiempo determinado. Comprar y listo.

El proceso de verificación es igual que el anterior, pero tu cuenta bancaria y tu dinero están a salvo.

C) PayPal

Otro método muy utilizado es PayPal. Esta empresa estadounidense permite a sus usuarios registrarse en su plataforma vinculando su tarjeta bancaria de forma segura.

Solo tendrás que introducir la información de tu tarjeta una única vez. Quedarán registrados y solo tendrás que escoger la opción “Pagar con PayPal” al adquirir el producto. También sirve para enviar dinero o recibirlo de terceros.

C) Bizum

“Lo pagas tú y te hago un bizum”. Si no sabes que es, eres una rara avis. Se trata de una aplicación española de pagos instantáneos y está disponible en la mayoría de las entidades financieras.

Al estar vinculada a tu teléfono móvil y a tu cuenta bancaria, el pago es rápido y eficaz. Te llega una notificación al teléfono o a la aplicación del banco para verificar el pago sin tener que introducir más datos.

Por eso para hacer compras en internet es uno de los métodos más cómodos, y empresas como Renfe o Alsa ya permiten este método de pago.

Eso sí, recuerda: siempre en páginas web seguras. Bizum es uno de los favoritos ciberdelincuentes en plataformas de compras de segunda mano, que te solicitan dinero en vez de enviártelo. Y, de aceptar, el error sería difícil de enmendar.

D) Klarna

De origen sueco, Klarna es una plataforma de pago aplazado, también vinculada a tu tarjeta bancaria. Al igual que en PayPal, solo necesitas registrar tus datos una única vez en su aplicación. Después, no solo puedes pagar de forma segura, sino dividir el monto total de la compra en tres plazos sin intereses -y además te avisa del cobro con unos días de antelación-.

E) Contra reembolso

El más rudimentario de los cinco y en peligro de extinción. Sin embargo, cuando se trata de un paquete físico, todavía existe la opción de comprar en internet a contra reembolso. Las gestiones se hacen en la red, pero el pago se produce en persona a la hora de recoger el paquete. Ya sea en tu casa, o en la oficina de Correos.