ADICCIÓN A LA TECNOLOGÍA PARTE II

ADICCIÓN A LA TECNOLOGÍA PARTE II

La adicción a la tecnología es "un fenómeno nuevo del que todavía sabemos muy poco"

Eulalia Alemany, directora técnica de la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD) cree que "hasta que se ve lo que esto perjudica, hay víctimas por medio" y pone la clave en la mediación para prevenir posibles casos.

Las adicciones tecnológicas están catalogadas como adicciones "sin sustancia" y amenazan a jóvenes y adultos.
Las adicciones tecnológicas están catalogadas como adicciones "sin sustancia" y amenazan a jóvenes y adultos. | LLC

La adicción a la tecnología está reconocida entre las adicciones “sin sustancia” debido a lo altamente adictivo de su uso sin necesidad del consumo directo de ningún compuesto. En un mundo que ya no se concibe sin tecnología, las instituciones trabajan en prevenir y poner los medios adecuados para concienciar a la población de este riesgo, mientras, se estudia a fondo las características del fenómeno.

El adicto es el cerebro y la responsabilidad es de la dopamina, un neurotransmisor que genera el cerebro al recibir estímulos placenteros. Denominada la “sustancia del placer”, está relacionada con los problemas de adicción: Desde el consumo de drogas hasta un simple mensaje de texto son incentivos que provocan la segregación de esta sustancia altamente adictiva.

En España hay 906.000 personas de entre 15-64 años que hacen un uso compulsivo de internet (2,9 %), según la encuesta EDADES 2017/2018 del Ministerio de Sanidad sobre alcohol y drogas. Hay evidencias científicas que llaman a incluir estas “adicciones sin sustancia” al ámbito de actuación de la Estrategia Nacional sobre Adicciones, como los problemas de salud que provoca: pérdida de sueño, ansiedad, menor capacidad productiva o dolencias, entre otros síntomas, indica un estudio de la Universidad de Queensland.

¿Cómo saber si somos adictos? Detección y prevención.

"Los problemas empiezan cuando dejamos responsabilidades que deberíamos estar teniendo. Ansiedad por no poder mirar el móvil, jugar a un juego, etc. En casos extremos puede haber alteraciones del comportamiento, una actuación agresiva. Cuando se pierde el control hay que buscar ayuda" afirma Eulalia Alemany, directora técnica de la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD). Asegura que falta información y datos sobre un fenómeno que es completamente nuevo, aunque "cuando tienes problemas de relación es un síntoma importante, eso hay que detectarlo".

Desde RECAL, el psicólogo Daniel Martínez asegura que suele haber "deterioros clínicos significativos" y da algunas claves de detección: "Suelen presentar un nivel emocional bajo, pocas o nulas herramientas para afrontar la vida, incapacidad de habilidades sociales o una baja tolerancia a la frustración".

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que uno de cada cuatro personas sufre trastornos relacionados con las nuevas adicciones. En España se estima que entre el 6 % y el 9 % de los usuarios de Internet podrían desarrollar un trastorno adictivo. Las personas que han sufrido casos de bullying son vulnerables ante este tipo de adicciones, "tienen miedo a relacionarse, cuando están jugando se sienten con gran autoestima, la que les falta para afrontar otras situaciones. Se aíslan ahí y crean una sensación a corto plazo de bienestar, pero que te aísla y posteriormente traerá problemas" comenta Martínez.

La FAD o la Fundación RECAL, al igual que otras instituciones, tratan estos casos como una adicción cualquiera. "Se asemeja en lo que provoca la adicción en tu cerebro, pero desde luego, la degeneración física de otras drogas no lo provoca el móvil", explica Alemany.

"Nosotros recomendamos a cualquier usuario que tenga dudas que pruebe a estar 90 días alejado de eso que le crea problemas, que se ponga un reto y una meta" aconseja el experto de RECAL.

Desde FAD hay programas de prevención específicos como los titulados "Cuando jugar es un problema", un curso dirigido a mediadores juveniles para aprender cuando se convierte en un problema el juego, y "¿Cómo detectar la adicción en los hijos?", destinado a padres, o un curso específico para profesores.

Eulalia Alemany pone la clave en la mediación y la responsabilidad de los adultos. "Los padres tenemos que pensar qué uso estamos haciendo del móvil, porque los niños aprenden del ejemplo". Indica que “son vulnerables las personas con poco conocimiento o madurez que no tienen acompañamiento". "Vamos un poquito lentos en cuanto a información, como siempre. Hasta que se ven los datos de lo que esto perjudica, hay víctimas entre medio", sentencia la socióloga.

Jóvenes y tecnología. Los falsos “nativos digitales”

El problema se está focalizando en jóvenes y niños. "La OMS ha sacado banderín rojo. Hay un 21 % de adictos entre 14-18 años, según el último informe ESTUDES. Los niños y adolescentes están durmiendo menos horas de las recomendadas y eso tiene una incidencia directa en la salud" apunta Eulalia Alemany. "No es lo mismo cómo afecta al desarrollo en un cerebro en formación que en uno ya formado", agrega. La actuación de los padres como mediadores es fundamental.

El verano es un período crítico, sobre todo en los escolares, "la pérdida de rutina o el clima hacen que sea más fácil volcarse con los videojuegos" detecta nuestro psicólogo, que añade "hay chavales que vienen con sus padres con un claro abuso de los videojuegos, pero cuando llegan y se lo regulamos pueden mediar con cierto control. Evaluar el peligro antes de pensar en ingreso, valorar relaciones y situaciones. En determinados casos conviene. Los ingresos son buenos para trabajar intensamente algo y luego ir soltándolo".

La experta consultada cuestiona el concepto ‘nativos digitales’ para referirse a nacidos en la época tecnológica y su relación con esta desde pequeños, "no hay nativos digitales, no es verdad. El niño tiene que aprender, y es una cuestión de los padres cómo aprende. Si lo hacen solos, sin acompañamiento, estamos mal. La clave es la mediación, limitar el tiempo de exposición a pantallas en mentes en formación".

La OMS está tratando de poner medios para el conocimiento del fenómeno, que sigue teniendo mucho camino que recorrer. En sus últimos informes apunta que de 0 a 1 año no debe haber exposición alguna a pantallas, de 1-6 años el tiempo máximo que un niño puede estar con un aparato es de 30 minutos. Los niños de entre 8-12 años deben estar un máximo de 2 horas.

¿Para qué? Una pregunta para reflexionar.

"Con los niños siempre hay que hacer una pregunta, ¿para qué le pones delante de una pantalla? Si es para aparcarlo y que no moleste no hacemos ningún beneficio al niño, porque no trae nada bueno" sentencia la directora técnica de FAD. "Un ser humano aprende a través de la interacción, si le pones delante de una pantalla con aplicaciones educativas, controlándole el tiempo e interaccionando junto a él/ella es una herramienta maravillosa".

Más allá de los menores, también es una cuestión que afecta a los adultos. ¿Para qué poner mensajes de odio en redes? ¿Para qué pasar una tarde entera mirando el móvil? Está demostrado que los padres cada vez hacen menos caso a los niños, que buscan mientras juegan la complicidad de sus mayores, los cuales en muchas ocasiones están con el móvil y el intento del menor queda en nada. “Es más lo que dejas de hacer por estar con el móvil que el hecho de usar el móvil. El móvil es una herramienta necesaria en nuestras vidas, pero requiere un control” sentencia Daniel Martínez.

¿Son adictos potenciales los que deben responsabilizarse sobre el uso de la tecnología en menores?

Hasta con el beber agua, el más natural y saludable de nuestros bienes, su exceso acaba embotando. ¿Cómo de perjudicial será el uso excesivo de la tecnología? La exposición a pantallas provoca pérdida de sueño, ansiedad, dolencias o menor capacidad productiva, según un informe de la Universidad de Queensland. El informe revela que el 19,5 % de mujeres y el 11,8 % de hombres culpan al móvil de su pérdida de sueño. El 12,6 % de hombres y 14 % de mujeres lo culpan de su falta de productividad.

El componente ilusorio creado por la dopamina está volviendo a la población adicta a una falsa sensación de felicidad, centrada en un campo de visión cerrado y dispuesta en unas interacciones digitales alejadas de la realidad.

La tecnología debe ser una herramienta de apoyo que facilite las cosas y aumente nuestra libertad. La obsesión por su uso acarrea grandes problemas de salud y comportamiento, además de conflictos familiares y en caso del juego on-line peligros económicos severos.

Pablo de la Varga
 |  Madrid | 17/05/2019

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