Lo recomiendan docentes y expertos y, en vísperas de Navidad, la Policía Nacional propone un contrato para que menores y familias establezcan las normas de uso de los dispositivos electrónicos.

Las previsiones apuntan a que uno de los regalos estrella de las navidades serán de nuevo los móviles, los ordenadores y las tabletas, para jugar, navegar por Internet y hacer deberes. En una encuesta realizada entre familias por el Col·legi Oficial d'Òptics Optometristes de Catalunya, los padres admitían hace unos días que el uso de estos dispositivos aumentará durante las vacaciones escolares.

Así pues, la Policía ha propuesto que las familias adquieran un compromiso por escrito, en forma de contrato, para que lo firmen padres e hijos menores de 13 años de mutuo acuerdo. El texto compartido en redes por el Cuerpo incluye 20 cláusulas estándar, adaptables según cada familia: la Policía sugiere que los padres o tutores pacten con sus hijos normas que difieran de las propuestas o que incluso las amplíen en algunos puntos.

El contrato se basa en el principio de que los pequeños puedan hacer buen uso de los dispositivos bajo tres premisas: seguridad, privacidad y respeto.

El documento establece en primer lugar que padres y menores hagan la compra conjunta del nuevo dispositivo y que el pequeño empiece a usar el terminal de la mano de sus progenitores e instale con ellos apps o juegos. La Policía recomienda que instalar controles parentales, programas antivirus y que los menores cubran la webcam del dispositivo para prevenir el uso ajeno.

El contrato exige a los pequeños a que se comprometan a usar siempre el dispositivo siguiendo las normas legales de manera responsable, inteligente y respetuosa hacia los demás en casa o en el centro escolar. Hasta que sea mayor, el niños deberán ceder a sus padres o mayores de confianza los códigos de acceso y contraseñas de su nuevo dispositivo, cuenta de email, juegos y demás para que ellos puedan supervisar que el contenido es seguro y respeta su privacidad. La Policía conmina también a los menores a utilizar sus dispositivos siempre en espacios comunes o fácilmente accesibles a los adultos.

Los padres han de comprometerse a respetar la intimidad del niño con sus amigos reales y deberán ir relajando el control inicial según vaya creciendo y demostrando su responsabilidad y prudencia.

Los niños deben respetar la edad mínima fijada por las redes sociales así que, si no llegan a ese límite, deberán compartir su perfil con alguno de sus progenitores. Si son usuarios de redes, no deberán relacionarse con nadie que no conozcan en la vida real. Si por cualquier razón tienen problemas, dudas o son acosados por alguien, el niño deberá informar inmediatamente a sus padres. De la misma manera, el menor ha de comprometerse a no usar internet o móvil para acosar a ningún compañero de clase, vecino o conocido y ha de saber que si calla ante ese mismo comportamiento cometido por otros, será cómplice de ciberacoso.

Sobre las fotografías, los pequeños no deben tomar ni compartir ninguna foto íntima o que a sus padres no les vaya a parecer apropiada.

Los niños deberán dejar el dispositivo cargando por las noches en alguna zona común de la casa y nunca podrán llevárselo a la cama.

Si su gadget es un teléfono móvil, el menor se compromete a atender siempre las llamadas de sus padres y deberá ser consciente de que es él quien debe dominar la tecnología y no al revés, es decir, evitará la conexión permanente o adictiva a chats, foros o juegos.

Imagen del contrato que la Policía ha compartido en Redes Sociales. | Policía.