Este otoño, el regreso a las escuelas de manera presencial puede favorecer el regreso de las infecciones respiratorias y digestivas más comunes. En este sentido, continuar con las medidas de distancia social, ventilar las estancias y usar mascarillas y gel hidroalcohólico, puede frenar de manera parcial los contagios en los alumnos mayores de 6 años.

Del mismo modo, los niños deben estar vacunados con todas las dosis de las vacunas de los calendarios oficiales, y los mayores de 12 años deben tener, además, la pauta completa de vacunación contra la Covid-19.

La mejor prevención contra las infecciones durante los meses de frío son las vacunas. Sin embargo, también resulta fundamental la educación infantojuvenil en medidas de higiene básicas como el lavado de manos o aprender a toser y estornudar con el codo.

Los lactantes, niños y adolescentes con fiebre no deben acudir a la guardería ni al colegio, sino que deben permanecer en casa, descansando. Otra recomendación es vacunar a la población menor de 5 años contra la gripe.

Desde 2012, tanto la OMS como el ECDC recomiendan la vacunación antigripal en los menores de 5 años. Hasta ahora, cerca de 70 países la contemplan, pero sus coberturas son muy variables, resultando bajas en muchos casos.

En este sentido, la gripe no solo afecta a la población mayor, sino que son los grupos de cero a cuatro años y de cinco a 14 años los que acumulan la mayor incidencia de gripe cada año, muy por encima de los adultos.

Por otro lado, la vacunación universal infantil (de seis meses a cinco años) también favorecería el control de los brotes epidémicos de gripe porque los preescolares y escolares son supercontagiadores.

Esto se debe a que su periodo de excreción viral se prolonga más en el tiempo, la mitad de casos se caracterizan por presentar pocos o ningún síntoma, y conviven en familias con todo tipo de adultos, donde se incluyen los de mayor edad, que sufren enfermedades complejas.