Al igual que las personas, las plantas respiran y, cuando se enfrentan a los efectos del calor, lo hacen con dificultad, hasta el punto de aumentar las emisiones de CO2 por el calentamiento.

Ahora, un estudio global muestra que el incremento de la respiración de las plantas puede no ser tan grande como se pensaba. La investigación, publicada en el Proccedings of the National Academy of Sciences, revela las tasas de aumento lento de una manera fácilmente predecible a medida que las temperaturas de la tierra se elevan en todas las regiones de la tierra.

El estudio prueba, además, que toda la vida vegetal tiene los mismos controles de temperatura interna. Se analizó la respiración desde todos los niveles estacionales y no se abordó directamente el cambio climático.

Asimismo, el estudio propone que la respiración de las plantas puede no repercutir en el calentamiento global como se tenía pensado.

Kevin Griffin, coautor de la investigación y fisiólogo de plantas en el Observatorio de la Tierra Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia ha explicado que "lo que pensamos era una curva empinada en algunos lugares es en realidad más suave". Los mayores cambios en las estimaciones están en las regiones más frías.

Se cree que las plantas exhalan cerca de 60.000 millones de toneladas de CO2 al año, alrededor de seis veces lo que producen los humanos mediante la fotosíntesis, lo que elevará el CO2 en el aire.

En las regiones más frías, según descubrimientos de los científicos, las plantas despiertan pronto a medida que se calientan las temperaturas, duermen menos pero respiran más a temperaturas más bajas.

Sin embargo, según ha señalado Griifin, los resultados del estudio no significan necesariamente que los modelos climáticos revisados en base a los nuevos datos proyectarán menos calentamiento en el futuro.