Este documento analiza 81 indicadores distribuidos en 18 áreas temáticas y servirá como “herramienta básica para la acción en materia medioambiental”, según ha asegurado el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, durante su participación en el Congreso Nacional del Medio Ambiente (CONAMA).

Emisiones

En materia de lucha contra el cambio climático, la emisión de gases del efecto invernadero (GEI) disminuyó en esta etapa un 3,3 %, lo que situó a España como el noveno país con menos emisiones por habitante en la UE.

El informe afirma que la mejora en calidad del aire se debe a la implantación de protocolos de actuación en episodios de alta contaminación, cada vez más comunes en España, así como el aumento de medidas en el sector del transporte.

Así, recuerda que en los últimos años las administraciones públicas han aplicado peajes urbanos, zonas de bajas emisiones y de restricción de circulación a los vehículos más contaminantes.

Energías renovables

Además, se constata el incremento, entre 2005 y 2016, del consumo de energías renovables en un 42 %, sobre todo energía solar fotovoltaica, seguida de eólica y biomasa.

También registra la generación de unos 20,6 millones de toneladas de residuos municipales en 2016, lo que supone una media de 443 kilogramos de basura por habitante.

Gestión de residuos y reciclaje

Además, entre 2000 y 2016, la generación de residuos per cápita disminuyó en España un 32 %, mientras que la media de la UE-28 lo hizo un 7,8 %.

Esta tendencia a la reducción de basura a nivel municipal, marcha paralela a un aumento de la tasa de reciclado en los últimos 20 años, que en el caso de los envases alcanzó su máximo histórico en 2016 con un 70,3 %.

España, país vulnerable al cambio climático

Entre los datos más preocupantes de esta radiografía ambiental figura el recordatorio de que España es un país “muy vulnerable a los efectos del cambio climático”, como demuestra la disminución de recursos hídricos, el incremento de incendios forestales o el aumento de los procesos de desertificación y erosión.

Así, 2017 fue el segundo año más seco desde 1965 y, con una media de precipitaciones de 550 milímetros, continuó el “ciclo seco” que comenzó en 2013.

Los incendios forestales, teniendo en cuenta los siniestros y los conatos, aumentaron el año pasado en un 10 % respecto a la media de los diez anteriores.

Cerca de un 30 % de la superficie de España sufre procesos erosivos “medios o altos”, por lo que la media de pérdida de suelo anual se mantuvo en torno a las 14,16 toneladas por hectárea.