Cuánto hace que no ves bostezar a alguien por la calle, comerse el pico de la barra de pan o pintarse lo labios. Ya no nos vemos la cara completa. Ahora las miradas son el santo y seña y los ojos son el faro para la complicidad, el desasosiego o la indiferencia. La mascarilla forma parte de nuestra piel. La pandemia del coronavirus nos mandó a casa hace un año y las videollamadas se han transformado en nuestro salón, el bar, la sala de reuniones de la oficina o el aula…

Toda persona que posea un dispositivo digital con pantalla y buena conectividad ha podido mantener sus constantes vitales y sociales gracias a las videoconferencias. En la pantalla del ordenador o del móvil, dividida en cuadraditos, hemos visto y hablado con compañeros de trabajo, jefes, familia, colegas, amantes y amores. Hemos observado las casas de los demás, y comprobado que las estanterías blancas para libros son todavía caballo ganador. En un año, los fondos de las videollamadas han ido cambiando. Habrá quien siga delante del mismo cuadro, de la misma librería o pared de gotelé, o quizá haya decidido activar la opción de difuminar el entorno. Ahí, frente a la cámara de la computadora –espejo del alma–, ponemos buena cara, movemos los pies, pensamos en nuestras cosas y escuchamos, probablemente uno de los mejores ejercicios para la mente de esta época de virus y confinamientos. Lo más curioso es que en las videollamadas nadie sabe a quién estás mirando en cada momento. Depende de ti sentirte presente o ignorado, protagonista o espectador

Briar Goldberg es la directora de coaching de oradores de TED, la más famosa organización de emisión de charlas online gratuitas. Recientemente, y dentro de la serie ‘Cómo ser un mejor ser humano’, ha publicado una tanda de consejos (y errores) para mejorar tus habilidades cuando hagas una presentación virtual. En Levanta la cabeza, y con ayuda de ilustraciones elaboradas por Prodigioso Volcán, hemos tomado prestadas sus ideas y hemos añadido alguna más que os pueden servir en cualquier videollamada.

1. Prepara con anticipación la conexión

Consejo 1 | Prodigioso Volcán

Ya habrás aprendido que nada es instantáneo y que cualquier mínima incidencia puede llevar todo al traste. Comprueba que tienes el software de videollamada bien instalado y que el micrófono y la cámara funcionan correctamente y a tu gusto. Todas las aplicaciones tienen una función para probar el audio y el vídeo. Tanto si eres conferenciante como espectador, esta revisión te ayudará a ser puntual, que siempre se agradece.

2. Ensaya, no improvises

Consejo 2 | Prodigioso Volcán

No hace falta que te pongas ante un espejo una semana antes porque hay veces que cierta espontaneidad no sobra, pero es mejor que no improvises. Puedes escribir en pósits las ideas-fuerza que vas a desarrollar en tu charla y pegarlas alrededor de la pantalla, en el sentido de las agujas del reloj, para no olvidarte. O simplemente tener un cuaderno con el guion. No pasa absolutamente nada por que consultes de vez en cuando tus anotaciones.

3. No abuses de la pantalla compartida

Consejo 3 | Prodigioso Volcán

Nos creemos seres multitarea y cada vez somos seres más distraídos. Procesamos a gran velocidad cantidad de información pero al mismo tiempo nos aburrimos rápido. Goldberg admite que es muy fácil que los participantes en una videoconferencia pierdan la atención, por eso “utiliza las diapositivas solo si realmente ayudan a la audiencia a entender mejor lo que estás presentando”. Hay que procurar que las pantallas que compartas sean entretenidas y útiles. Atosigar a los que miran con gráficos de barras y tartas pueden desviar la concentración. Ah, para evitar sustos o desvelar tu intimidad, deja abiertas solo las pestañas que vayas a compartir. Resumen: tu cara es importante y tu escritorio debe estar ordenado.

4. Elige un fondo anti-distracción

Consejo 4 | Prodigioso Volcán

Cuanto más neutro, mejor. Esta regla vale para todo tipo de videollamadas. Es verdad que los fondos cargados de libros empiezan a estar demodé y las paredes vacías siempre quedan un poco cutre. Las personas somos curiosas –y cotillas– por naturaleza. Cuantos menos objetos pongas detrás de ti, más atención te prestarán. Los fondos recargados y demasiado cercanos a la cámara son un foco de despiste. Nosotros optamos por algún elemento aislado de decoración o una planta.

5. Ilumina bien desde detrás de la cámara

Consejo 5 | Prodigioso Volcán

Ninguno somos directores de fotografía premiados, pero sí sabemos que un rayo de sol reflejado directamente en el rostro, el halo luminoso de una lámpara de techo sobre la cabeza o una estancia sombría son malos consejeros. Lo más fácil es que te coloques frente a una ventana o que la fuente de luz provenga desde detrás de tu dispositivo. Solo hay un Tim Burton, así que huye de experimentos tenebrosos o artísticos. Lo ideal es la luz natural pero la suerte no acompaña a todos por igual. Con un flexo puedes conseguir maravillas. Del aseo personal no hablaremos.

6. Anima a los participantes a que mantengan la cámara activada

Consejo 6 | Prodigioso Volcán

“El orador siempre tiene la responsabilidad de mantener a la audiencia atenta”. Bajo esta premisa, Goldberg sugiere que se anime a los escuchantes a mantener la cámara en funcionamiento. No es lo mismo una charla con amigos, donde tranquilamente te puedes levantar a buscar una cerveza y unas patatas fritas y la cámara se mantendrá encendida, que una clase de 1º de Bachillerato, donde tener 25 caras de chicos y chicas delante puede que no valga de mucho, excepto para videovigilar, que una reunión profesional, donde se puede consensuar su uso. También es verdad que con la excusa de posibles incidencias en la transmisión, nos estamos acostumbrando a apagar cámaras y micrófonos.

7. Mira a la cámara (aunque sea difícil)

Consejo 7 | Prodigioso Volcán

Es probablemente el consejo al que menos haremos caso. El instinto nos lleva a mirar las caras de los interlocutores cuando nos dirigimos a ellos. Lo lógico es dirigir nuestra mirada al objetivo de la cámara del ordenador o a de la webcam, es como si mirases a los ojos a los presentes. Tienes que entrenar porque es complicado, la vista se te va a las personas de los cuadraditos. Goldberg dice que “si quieres que tu audiencia permanezca atenta y comprometida, tendrás que sacrificar tu propio deseo de mirar sus caras (y la tuya propia)”. Esta experta asegura que de eso depende muchas veces tu credibilidad, fiabilidad y capacidad de liderazgo. Lo ideal es mantener la cámara a un metro de ti. Más cerca puede molestar y más lejos puede dar sensación de dejadez y distancia. Uy, limpia el objetivo con un paño.

8. Varía la cadencia de voz

Consejo 8 | Prodigioso Volcán

La monotonía, en cualquier faceta de la vida, no te lleva a ningún lado. En una videollamada, el tono, volumen y velocidad de la voz del orador es clave. Según el investigador Albert Mehrabian, el 55 % de la comunicación es lenguaje corporal, el 38 % es el tono de voz y el 7 % son las palabras que salen de la boca. En las videollamadas con amigos o familiares notamos más el valor de nuestra voz y de la comunicación gestual. Apuntala ideas, contextualiza, aporta dinamismo, etc. En encuentros de trabajo o conferencias lo mejor es utilizar el lenguaje con el que te sientas más cómodo e ir variando la cadencia de la voz. Con en cualquier buena historia, el principio y el final deben contarse de una manera, y el desarrollo debe tener un ritmo.

9. Maneja la comunicación gestual (sin pasarte)

Consejo 9 | Prodigioso Volcán

La postura, el movimiento de brazos y manos y los gestos de tu cara hacen mucho para una buena videollamada. Está claro que dependerá del contexto, las personas que participen y la conveniencia, pero hay que saber manejarla. Tu forma de sentarte será interpretado por los que te ven, pero estar recto, con la espalda bien apoyada y los pies en el suelo ayudará también a tu bienestar. Los expertos sostienen que los aspavientos o tocarse la cara nunca van bien, aunque tus movimientos son expresión. Una cara que sonríe siempre será mejor que alguien apagado. Y luego está lo que denominan ‘posición de poder’, que es lo contrario a mostrarte encogido. Según Amy Cuddy, profesora de Harvard y experta en ciencia social, ocupar el espacio y sentirte grande hace que la comunicación sea más efectiva.

10. No te despidas de sopetón

Consejo 10 | Prodigioso Volcán

Ya lo sabes, las despedidas en las aplicaciones de videollamada no son inmediatas. Hay unos segundos de suspenso. En las videoconferencias profesionales, el inicio y el final son misión del organizador de la charla. Es la persona que decide. De todas formas, ser educado y conviene despedirse con un adiós con la mano o con la frase “ha sido un placer” o “que tengáis un buen día”.

Aunque no está entre estos consejos, hay otras cosas de las que tienes que estar pendiente en esta era de teletrabajo. No te estreses con niños y mascotas si alguna vez aparecen en escena. Todo el mundo lo entenderá. Procura no entretenerte en las videollamadas mirando correos electrónicos. Es igual que cuando estás charlando físicamente con otra persona, a nadie le gusta que esté mirando el teléfono mientras conversáis. Al hilo de esto, no olvides que una buena conversación es algo maravilloso. #LevantaLaCabeza.