Sin embargo, la posición del pleno de la Eurocámara -aprobada con 389 votos a favor, 239 en contra y 41 abstenciones- rebaja la postura aprobada hace un mes por la comisión de Medioambiente del Parlamento, que se pronunció a favor de elevar el recorte al 45 %.

El Parlamento Europeo también ha trazado la senda de una reducción intermedia para que los vehículos nuevos reduzcan sus emisiones de dióxido de carbono en un 20 % para 2025 respecto a los niveles de 2021.

Entre el voto de esa comisión europarlamentaria y el del pleno, la Comisión Europea ha publicado un documento que advierte de las pérdidas de empleo que ocasionaría acelerar demasiado en la transición hacia los vehículos eléctricos, mientras que la canciller alemana, Angela Merkel, se ha pronunciado a favor de las tesis más conservadoras para limitar la reducción de CO2 al 30 % en 2030.

Recorte de emisiones de un 40 por ciento

“Desde una perspectiva social, un objetivo del 30 %, y en menor medida del 40 %, conduce a un ahorro económico neto medio para cada coche en 2030. Una mayor ambición lleva a costes económicos netos”, apuntaba el Ejecutivo comunitario en su análisis de los diferentes escenarios para la transición del motor de combustión al eléctrico.

Para la bancada ecologista la senda acordada por la Eurocámara peca de moderación. “El Parlamento Europeo es demasiado cauteloso pese a las pruebas abrumadoras. Aunque es bueno ver que el Parlamento reconoce la necesidad de ambición en materia de emisiones, los conservadores y otros grupos se oponen a los esfuerzos que necesitamos frenar el cambio climático”, declaró en un comunicado el eurodiputado de EQUO Florent Marcellesi.

A continuación, los Estados miembros deberán fijar su posición en el Consejo de ministros de Medioambiente la UE, que se reúne el próximo 9 de octubre en Luxemburgo.

Se espera un debate ajustado pues 19 países apoyan una reducción del 40 %, como la aprobada por el PE pero, a priori, es suficiente para alcanzar un consenso. Para fijar una posición común a nivel de Gobiernos, se antoja clave el voto final de Austria, país que ejerce este semestre la presidencia de turno de la UE.

Una vez los Estados acuerden qué porcentaje de reducción quieren aplicar, se iniciará una negociación a tres bandas, con la participación del Consejo, la Eurocámara y la Comisión en los llamados “trílogos” para fijar la tasa definitiva que se convertirá en normativa comunitaria previsiblemente a inicios de 2019.