ÚLCERA DE BURULI O ZIKA

ÚLCERA DE BURULI O ZIKA

El impacto del ser humano en el medio ambiente puede propagar el desarrollo de enfermedades

Un nuevo estudio pone de manifiesto que la acción del ser humano en el medio ambiente puede tener un impacto significativo en la propagación de enfermedades infecciosas entre personas tales como la úlcera de buruli o el Zika.

La destrucción del medio ambiente puede propagar enfermedades a los humanos
La destrucción del medio ambiente puede propagar enfermedades a los humanos | Agencias

Muchas investigaciones han demostrado el efecto que puede tener la deforestación y otros cambios en la tierra en la propagación de algunos virus como la malaria o el Zika.

Esto se debe a que el cambio climático puede crear paisajes más adecuados para los organismos portadores de estas enfermedades, como los mosquitos. Por ejemplo, un estudio anterior demostró que la deforestación en Malasia acercó a la población a ciertas comunidades de monos que transmitieron a los humanos un tipo de malaria solo encontrada en estos animales.

Ahora, un nuevo estudio ha aportado datos más específicos. Este proyecto se ha centrado en la forma en que los cambios en el uso de la tierra pueden alterar la cadena alimentaria de los ecosistemas y las bacterias de su interior, las cuales causan distintas enfermedades. Los investigadores descubrieron que la degradación de la cadena puede ser beneficiosa para la propagación de estos organismos.

Para llegar a estas conclusiones, estudiaron una especie concreta de bacteria, la Mycobaterium ulcerans, que es la causante de una enfermedad de la piel conocida como úlcera de Buruli. Esta dolencia es propia de zonas del África tropical, Suramérica y el Pacífico Occidental y causa fuertes dolores, cicatrices e, incluso, deformaciones.

Los científicos recolectaron 3.000 organismos acuáticos diferentes, incluidos peces, insectos y otros invertebrados, de 17 zonas alrededor de la Guayana Francesa. Encontraron que esta bacteria estaba más presente en los organismos más bajos de la cadena, tales como pequeños peces e insectos.

En estos lugares, también evaluaron las degradaciones producidas por el hombre y en qué medida afectaba a estos organismos y demostraron que en las zonas más afectadas por la acción humana, los organismos más elevados de la cadena alimentaria disminuían y, por ello, los de nivel inferior eran los anfitriones preferidos de la M. ulcerans.

No está claro si esta investigación se podrá aplicar a otro tipo de bacterias, pero se demuestra que la actividad humana no solo cambia el paisaje sino que afecta a los organismos que viven allí, dando lugar a nuevas especies que a veces no traen consigo las consecuencias deseadas.

Hazte Eco | The Washington Post | Madrid | 13/12/2016

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