No solo afecta al tiempo de conexión, este “decretazo” también atañe al gasto que los niños y adolescentes pueden hacer en sus cuentas de juegos online. Entre 8 y 16 años la recarga máxima permitida será de 200 yuanes, lo equivalente a 25 euros por mes; y para los adolescentes, entre 16 y 18 años, será de 400 yuanes, unos 50 euros.

Otra de las novedades es que nadie podrá jugar bajo una identidad falsa, adiós a los alias, o nicks. La identificación real del jugador será una norma para que los usuarios puedan acceder.

Con estas medidas, las autoridades del país asiático buscan proteger la salud física y mental de las nuevas generaciones: Toque de queda para prohibir el juego durante 10 horas en todas las plataformas que operan en el país. Y ya han anunciado que serán muy estrictos en su cumplimiento.

China es el segundo mayor consumidor de videojuegos del mundo tras EE. UU., y uno de los mayores inventores de la industria. De hecho, el juego que mayores ingresos mundiales ha generado, Fortnite, es un desarrollo de la industria asiática en alianza con una empresa norteamericana. El sector manifiesta su intranquilidad por el control estatal en sus contenidos, y con la implantación del toque de queda, será también sobre sus ingresos. Calculan pérdidas millonarias.

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¿Podría en España hacerse un toque de queda y limitar el juego en línea?

La industria de los videojuegos es uno de los sectores con mayor crecimiento económico en el universo del entretenimiento. Las ventas superan las cifras de los hasta ahora reyes del ocio: el cine y la música.

El videojuego no dispone de una regulación legal específica. Muchas de las competiciones se rigen por autorregulación a falta de una normativa. O se guían por legislación general de las actividades económicas. Tampoco hay un sistema de control de consumo. Hay una clasificación adecuada de juegos por edades, pero el abuso del videojuego online en menores depende en exclusividad del control parental. Y todo apunta a que así seguirá.