Desde que comenzaron las fases para aligerar el confinamiento han vuelto a surgir las reflexiones sobre lo que hemos aprendido de esta pandemia. Saldremos de ella cuando controlemos la propagación del coronavirus, cuando haya vacuna para todos. Mientras, nos consolamos con pensar que la emergencia sanitaria nos ha hecho mejores personas. Lo indudable es que hemos podido asistir a la colaboración mundial de la comunidad científica y académica. En las primeras semanas del colapso sanitario vimos a desarrolladores informáticos, neumólogos y ciudadanos con una impresora 3D organizarse para crear respiradores y pantallas antivirus. Hemos visto a los gigantes tecnológicos aliarse con la Organización Mundial de la Salud, a ciudadanos anónimos montar redes de ayuda para las personas más vulnerables y a cientos de cibervoluntarios resolviendo problemas y dudas en época de teletrabajo y aislamiento.

Fruto de la colaboración de los investigadores serán las mascarillas de grafeno contra el coronavirus. En este caso se han unido expertos del Grupo de Física de la Atmósfera de la Universidad de Granada, del Centro de Física de la Materia Condensada (IFIMAC) de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), del Centro Nacional de Biotecnología y tres empresas españolas, una que suministra el grafeno (Nanoinnova S.L.), otra que produce los denominados textiles no-tejidos (Non-woven Ibérica S.L.) y la fabrica que producirá las mascarillas (Textil Elástico S.L.).

Hasta el momento hemos visto de todo en mascarillas: desde falsas a caseras, desde futuristas a bozales retro. Este consorcio español busca la mascarilla de protección perfecta con un tejido seguro que evite el contagio del virus. Los textiles no tejidos son un tipo de material producido al formar una red con fibras unidas por procedimientos mecánicos, térmicos o químicos pero sin que sea necesario convertir las fibras en hilo. Al no deshilacharse son muy apreciados por su alto rendimiento. “Pretendemos incorporar materiales bidimensionales como el grafeno o el óxido de grafeno para generar una barrera antiviral especializada en SARS-CoV-2”, han explicado los expertos de la Universidad de Granada.

Mascarilla de grafeno | F. Zamora et al.

La idea es fabricar ‘tintas de grafeno’ y aplicar al polipropileno no tejido, el material utilizado en la mayoría de los filtros de las mascarillas. El grafeno es uno de los nanomateriales más importantes en la investigación científica, considerado más resistente que el acero, más ligero que el aluminio y con una densidad parecida a la de la fibra de carbono. Utilizado como material de blindaje, la nueva aplicación busca crear una mascarilla cómoda, ligera y efectiva frente al coronavirus.

En mayo pasado se tuvieron las primeras noticias sobre el papel del grafeno en esta pandemia. Investigadores de la Univeridad Politécnica de Hong Kong estudiaron las capacidades hidrofóbicas y fototérmicas del nanomaterial en las mascarillas contra el virus. En este caso, depositaron láminas de grafeno en máscaras de TNT (textil no-tejido) mediante una técnica de transferencia inducida por láser. Comprobaron que las mascarillas con grafeno repelían los líquidos, cualidad muy importante porque el SARS-CoV-2 se transmite a través de gotas de aersoles expulsadas al toser, estornudar o hablar. Al no adherirse, no necesitarían ser esterilizadas posteriormente.